JERUSALEM

Nunca pensé que Jerusalem me iba a sorprender tanto.
Armenios, ortodoxos, judios, chihitas, sunitas, católicos, todos adorando el mismo trozo de tierra, muchos de ellos con posturas irreconciliables.
Se respira un equilibrio precario, pero a su vez, como todo el mundo respeta el sitio, hay mucha sensación de seguridad, supongo que también ayudará que hay un soldado Israelí cada palmo.
Me parece interesantísimo tanto para creyentes como para quien no lo somos.
Desde luego si queremos entender un poco a los humanos hay que ir a Jerusalem y alojarse dentro de las murallas.